ORIGEN DEL
TEATRO:
El
teatro se desarrolla de diferente manera en culturas diferentes. En China
parece que se origina de los cánticos en honor a los antepasados, representado
probablemente sus vidas para luego convertirse en representaciones épicas (sucesos
del pasado ficticio o real). En Japón su origen se encuentra en las danzas
rituales que se realizaban en las afueras de los templos. En occidente el
teatro tiene su origen en Grecia, donde la representación teatral se convirtió
en un espectáculo de masas: tragedia y comedia; servían para que el público
llorara o riera junto a los personajes, héroes o bufones. Poco a poco se fue
dejando de lado el aspecto ritual: ya no eran los dioses sino el hombre y sus
conflictos (cada vez más complejos) lo más importante. La “formula” griega, sin embargo, no fue la
única que surgió.
La tragedia griega. Tragedia. Tiene su origen en los cantos y
breves representaciones que se celebraban en honor de Baco. Los elementos del
coro, disfrazados con pieles de macho cabrío, danzaban alrededor del altar para
festejar las aventuras del dios. La tragedia griega es un género teatral
originario de la Antigua Grecia. Inspirado en los ritos y representaciones
sagradas que se hacían en Grecia y Asia Menor, alcanza su apogeo en la Atenas
del siglo V a. C. Llega sin grandes modificaciones hasta el Romanticismo, época
en la que se abre la discusión sobre los géneros literarios, mucho más de lo
que lo hizo durante el Renacimiento. Debido a la larga evolución de la tragedia
griega a través de más de dos mil años, resulta difícil dar una definición única
al término tragedia, ya que el mismo
varía según la época histórica o el autor del que se trate.
En la Edad Media, cuando se sabía poco o nada
del género, el término asume el significado de "obra de estilo
trágico", y estilo trágico deviene en un sinónimo bastante genérico de
poesía o estilo ilustre. El argumento de la tragedia es la caída de un
personaje importante. El motivo de la tragedia griega es el mismo que el de la
épica, es decir el mito, pero desde el punto de vista de la comunicación, la
tragedia desarrolla significados totalmente nuevos: el mythos (μύθος) se funde
con la acción, es decir, con la representación directa (δρᾶμα,
drama). En donde el público ve con sus propios ojos personajes que aparecen
como entidades distintas que actúan en forma independiente, la escena (σκηνή),
provisto cada uno, de su propia dimensión psicológica.
Estructura de una tragedia
griega:
Normalmente una tragedia griega constaba de las siguientes partes:
a. Prólogo. Parte que precedía a la entrada del coro. Era un monólogo o diálogo que explicaba el
argumento del drama y la situación inicial
b. Parodo. Canto del coro mientras entra uno o más actores junto al coro
c. Exodo. Escena final
Autores y obras De la primitiva
tragedia. Las
piezas que nos han llegado son obras de los tres grandes trágicos: Esquilo,
Sófocles y Eurípides
ESQUILO (525-456 a. C.) pertenecía a la brillante
generación que derrotó a los invasores persas entre 490 y 480. Contribuyó
decisivamente a dar a la tragedia su forma definitiva. Aumentó de uno a dos el
número de actores, redujo el coro, hizo del elemento hablado algo más
importante que la parte cantada. Su unidad artística no era la tragedia, sino
la trilogía de tragedias relacionadas por el asunto. A éstas seguía otra pieza
semihumorística, donde un tema heroico era tratado con comicidad; pero de estas
piezas satíricas nada se conserva Esquilo no pensaba en abstracto, sino en
vivas imágenes, y cada una de sus palabras muestra la naturalidad con sus
experiencias se vuelcan en poesía. Mostró también afición por los efectos
espectaculares y por los aparatos mecánicos La acción en Esquilo fluye
inexorablemente hacia el desenlace sin intervención del elemento sorpresa. Los
hombres aprenden a través del dolor que cualquier circunstancia es la voluntad
de un Zeus justo. Suplicantes es considerado como el más antiguo drama de
Esquilo (primera década del siglo V), y formaría parte de una trilogía de la
que se han perdido las otras dos piezas. “Los Persas”, representada en 472 a. C., es
una pieza única, no forma parte de una trilogía, y su objeto es celebrar la
victoria ateniense sobre los persas. “Siete contra Tebas”, de 467 a. C., es la
tercera y única pieza conservada de una trilogía sobre el tema de los pecados y
calamidades de la casa de Lábdaco[5]. La última trilogía, “Orestía”, data de
458 a. C., y está compuesta de Agamenón, Coéforos y Euménides. En la primera,
Agamenón regresa victorioso del sitio de Troya y halla la muerte a manos de su
esposa Clitemnestra; en la segunda, su hijo, Orestes, venga la muerte del padre
matando a su madre; en la tercera, Orestes es exculpado y purificado de su
crimen.
SÓFOCLES (496-405 a. C.) se destacó pronto por su
belleza y su destreza en la música y la danza. Sus primeros años coincidieron
con la expansión del imperio ateniense, aunque no tomó parte activa en la
política De las más de cien obras que se le atribuyen se conservan siete
tragedias: Áyax, Antígona, Traquinias, Edipo rey, Electra, Filoctetes y Edipo
en Colono Según Aristóteles, Sófocles fue un innovador en la tragedia: añadió
un tercer actor a los dos previamente aceptados, introdujo el „decorado‟
e incrementó
el coro de doce a quince; también
abandonó la costumbre de Esquilo de escribir trilogías sobre acontecimientos
relacionados, dando en su lugar un argumento independiente a cada drama La
introducción del tercer actor permitió a Sófocles hacer mucho más complejo el
argumento, el diálogo y la relación de los personajes. Sus héroes y heroínas
dan la impresión de que es su carácter innato el que inicia la acción, y de que
no podían haber actuado de otra manera. Los dramas muestran una piedad
convencional pero profunda: que los dioses aplican su justicia a la vida humana
y que los sabios actúan lo mejor que pueden de acuerdo con la voluntad divina.
Sófocles introduce rara vez en sus dramas datos que se relacionen con la
actualidad. Era un maestro del diálogo. El lenguaje de Sófocles es decoroso,
evitando lo grandioso y lo excesivamente naturalista, y a menudo es denso,
buscando más la economía que la claridad.
EURÍPIDES. (485-406 a. C.) Es el más joven de los tres
grandes trágicos. La leyenda que cuenta que escribió sus obras en una cueva de
Salamina confirma otras noticias sobre su carácter solitario, y de hecho no se
significó en política. Fue asociado por la opinión popular con los sofistas,
cuya influencia se puede discernir en sus obras. Alrededor de 408, se cuenta
que, amargado por su impopularidad, se retiró de Atenas a la corte de Arquelao,
rey de Macedonia; allí murió, según la leyenda, despedazado por los perros de
Arquelao Poseemos diecinueve obras de Eurípides, de un total de noventa y dos
que se le atribuyen. Entre sus títulos están: Alcestis, Medea, Hipólito,
Troyanas, Bacantes, Ifigenia en Áulide, Hécuba, Suplicantes Las tragedias de
Eurípides deben su tono característico tanto al alejamiento de la ortodoxia de
Esquilo y Sófocles, y a la preferencia por los puntos de vista no convencionales
ni tradicionales y por los personajes sociales insignificantes como las mujeres
y los esclavos, como a su nueva apreciación de las viejas historias a la luz
delescepticismo de fines del siglo V. Sus héroes y heroínas míticas, vestidas
con prendas apropiadas a su sufrimiento, describen sus desgracias en un
lenguaje contemporáneo y en términos humanos, sin importarle que un esclavo
pueda revelar una nobleza de espíritu reñida con su status. Sentía clara
atracción por historias de violentas y extrañas pasiones, pero lo que le
interesaba sobre todo es el conflicto que se crea en la mente sus personajes.
SEGUNDA
LECTURA DE APOYO


FRAGMENTO
DE “LOS PERSAS” (Esquilo)
En escena : Coro de ancianos, Acosa (madre del rey Jerjes), Mensajero
(La escena tiene lugar en Susa, capital de los persas, delante del
palacio del Gran Rey)
CORIFEO.
Los persas que han marchado hacia la tierra de la Hélade, han dejado palacio
opulento y lleno de oro, que construyó erl opulento rey Jerjes, hijo de Darío.
Por ello toda la tierra de Asia, su nodriza, llora con ardiente nostalgia; y
sus padres y esposas, contando los días, tiemblan del tiempo que se demora.
CORO.
El ejército del rey, destructor de ciudades, ya, sin duda, a la ribera opuesta
del continente vecino, después de haber atravesado el estrecho de Hele, el impetuoso señor de la populosa Asia lanza
contra toda la tierra un enorme rebaño de hombres por un doble camino: para los
soldados de a pie y los del mar confían en sus fuertes y rudos capitanes, el
hijo del linaje del oro, mortal igual a los dioses. En sus ojos brilla la
sombría mirada del dragón sanguinario; tiene mil brazos y miles de marinos, e
impulsando su carro sirio conduce un Ares que triunfa con el arco contra
guerreros ilustres por la lanza. Nadie es reputado capaz de hacer frente a este
inmenso torrente de hombres y con poderosos diques contener el invencible
oleaje del mar. Irresistible es el ejército de los persas y su valiente pueblo.
Pero ¿qué mortal puede escapar al astuto engaño de un dios? ¿Quién con el ágil
pie de un salto feliz sabría lanzarse por encima?
REINA.
Vivo siempre acompañada de muchos sueños nocturnos desde que mi hijo, equipando
un ejército, ha partido con el deseo de devastar la tierra de Jonia; pero
todavía no he visto uno tan claro como el de la noche pasada. Te lo diré. Me ha
parecido que se presentaban ante mis ojos dos mujeres bien vestidas, una
adornada con ropas persas, otra dóricas; ambas en estatura y en belleza sin
mancha superaban, con mucho, a las mujeres de ahora y eran hermanas de la misma
raza; pero habitaban, una la Hélade, que la fortuna le había asignado, otra un
país bárbaro. Una disputa se originó entre ellas, según me pareció ver;' mi
hijo, al darse cuenta, las contenía y calmaba; después las unce a su carro y
les coloca el yugo sobre el cuello. Entonces una se jactaba de este atavío, y
ofrecía a las riendas una boca dócil; la otra, al contrario, respingaba y de
repente con las manos destroza los arreos del carro, lo arrastra con violencia
a pesar de las riendas, y finalmente rompe por el medio el yugo. Mi hijo cae;
su padre, Darío, compadeciéndolo, acude a su lado; pero Jerjes al verlo rasga
los vestidos que le cubren. Esta es, pues, digo, la visión que he tenido esta
noche. Entonces veo un águila que huye hacia el hogar de Febo. Muda de terror,
me detengo, amigos; pero pronto contemplo un gavilán que se lanza con rápido
batir de alas y con las garras despluma la cabeza del águila, la cual no hace
otra cosa que acurrucarse y ofrecer su cuerpo como presa. Esto es para mí
terrible de contemplar y para vosotros de escucharlo. Pues bien, lo sabéis, mi
hijo, si triunfa, será un rey admirable; pero si fracasa no ha de rendir
cuentas al país, y si se salva gobernará igualmente esta tierra.
CORIFEO.
No deseamos, madre, ni espantarte demasiado con nuestras palabras, ni
inspirarte demasiada confianza. Llégate a los dioses en súplica. Si has visto
algo siniestro; pídele que aparten de ti su cumplimiento, pero que realicen
todo lo bueno para ti, para tus hijos, para el país y para todos tus amigos.
Después es necesario que derrames libaciones a la tierra y a los difuntos
REINA.
Reconozco tu afecto a mi hijo y a mi casa en esta interpretación de mis sueños
que tú has sido el primero en confirmar. ¡Ojalá se realicen felizmente! Todo lo
que concierne a los dioses y a los amigos subterráneos, lo realizaré, según tus
deseos, tan pronto como llegue a palacio. Pero hay cosas que quiero conocer,
amigos: Atenas, ¿en qué lugar de la Tierra está situada? ¿Mi hijo deseaba tomar esta ciudad?, ¿Así
tienen un ejército tan numeroso? ¿Tienen riqueza suficiente en sus casas? ¿Y qué jefe acaudilla y manda el ejército?
CORIFEO.
No se llaman esclavos ni vasallos de nadie.
Tienen un tesoro que guarda la
tierra. Tienen armas y escudos tan fuertes que destruyeron a Darío, un numeroso y magnífico ejército. Según creo, pronto sabrás toda la verdad del
destino de jerje, tu hijo. He aquí a un hombre que viene corriendo y que parece
ser un persa. Trae claramente alguna noticia, buena o mala de oír.
MENSAJERO.
¡Oh ciudades de toda la tierra de Asia, oh país pérsico y enorme puerto de
riqueza, cómo, de un solo golpe, ha sido destruida una inmensa felicidad. ¡Ay,
ay! Llorad, persas, al oír este dolor. Todo
aquello está terminado. Oyendo el relato
de otros, persas, quiero contaros las desgracias que os han sucedido allí. No era suficiente cl arco, y todo nuestro
ejército sucumbió, domado por los espolones navales de los espartanos. ¡Ah! ¡Cómo gimo al acordarme de Atenas. Sí,
Atenas, odiosa para nuestra perdición. Tengo motivos para acordarme de ella,
cuando ha hecho, en vano, de tantas persas, madres sin hijos, esposas sin
maridos.
CORO.
Lanza sobre nuestros desgraciados un grito malhadado, lúgubre. Los dioses todo
lo han dispuesto para perdición completa de los persas. ¡Ay, ay, ejército
destruido!
REINA. Hace rato que no hablo, infeliz,
abrumada por las desgracias Quién, de entre los jefes, no ha muerto, a quién
hemos de llorar, y quién prestando servicio como cetrero ha dejado al morir su
lugar vacío.
MENSAJERO.
El propio Jerjes vive y ve la luz.
REINA. Tus palabras son para mi casa una gran
luz, un día blanco después de la sombría noche. ¡Ay, ay! Oigo los más supremos
males, vergüenza para los persas y causa de lamentos agudos. Pero vuelve atrás
y dime cuál era la multitud de naves griegas para que se hayan decidido a trabar
combate con el ejército persa y atacar nuestra flota.
MENSAJERO.
Por lo que respecta a la multitud, sabe que el bárbaro habría vencido con sus
naves; pues los griegos tenían un total
de trescientos navíos y, además de estos, diez naves escogidas. Jerjes, al contrario, lo sé, conducía una
flota de mil naves, y las que sobresalían por su rapidez eran doscientas siete.
Este es el cómputo. ¿Te parece que estábamos en inferioridad en esta lucha?
Sino que algún dios ha destruido a nuestro ejército, inclinando la balanza con
una fortuna no equilibrada. Los dioses protegen la ciudad de la diosa Palas.
REINA.
¿Así la ciudad de Atenas está todavía intacta? ¿Cuál fue para las naves la
señal del combate? Dime: ¿quién empezó la lucha, los helenos o mi hijo,
envanecido por la multitud de sus naves?
MENSAJERO. El que inició, mi reina, todo este
desastre fue un dios maléfico o un espíritu vengador, quién sabe de dónde
salió. Un heleno del ejército ateniense vino a decir a tu hijo Jerjes que al
llegar las sombras de la noche los helenos no esperarían más, sino que saltando
sobre los bancos de sus naves, buscarían, cada uno por su parte, salvar la vida
en una huida secreta. Y se cumplió, todos los persas que estaban en pleno vigor
corporal, los mejores por su espíritu, los más sobresalientes por su nobleza y
los primeros en su constante fidelidad al rey, han perecido vergonzosamente de
la muerte más ignominiosa. Los griegos, lanzándose de un solo impulso golpean,
despedazan los cuerpos de aquellos desgraciados hasta que los exterminan a
todos. Jerjes rompe en sollozos al ver
aquel final de males; rasga sus
vestidos, lanza un grito agudo y de repente, dando una orden al ejército de
tierra, se precipita a una huida desordenada.
REINA.
¡Ay de mí, desgraciada! Nuestro ejército está aniquilado. ¡Ah, visión de mis sueños nocturnos, demasiado
claramente me habías mostrado estos males! ¡Y vosotros, con qué ligereza los
habíais juzgado! Pero, puesto que os habéis pronunciado en este sentido, quiero
ante todos rogar a los dioses; luego, en la ofrenda a la tierra y a los muertos
vendré a traer una torta escogida de mi casa. Sé que lo hago por hechos
consumados, pero quizá el destino nos reserve algo mejor. Vosotros debéis
comunicar, acerca de los acontecimientos, fieles consejos a los leales
príncipes. Y si mi hijo llega aquí antes que yo, consoladlo, acompañadlo a
palacio, no sea que añada a nuestras desgracias otra. (La reina se retira de su
séquito.)
CORIFEO.
¡Oh Zeus, rey! Ahora habiendo destruido el ejército de los persas altivos e
innumerables, has cubierto la ciudad con un duelo tenebroso. Miles de mujeres
con sus tiernas manos desgarran sus vestidos y bañan sus pechos en copiosas
lágrimas compartiendo nuestro sufrimiento.
4- CON BASE EN EL SIGUIENTE
FRAGMENTO, ESTABLECE COMPARACIONES LIBRES ENTE EL TEXTO Y EL CON EL FILM “301”.
ELABORA UN ESCRITO CORTO DE TRES PÁRRAFOS EN EL QUE PRESENTES TUS
APRECIACIONES Y CRÍTICAS.
5- LEE LOS SIGUIENTES FRAGMENTOS DE “EDIPO REY”
(SOFOCLES) Y RESUELVE LAS ACTIVIDADES QUE VIENEN A CONTINUACIÓN.


¿CUÁL ES EL SENTIDO DEL
SIGUIENTE FRAGMENTO? ANALIZA. TEN EN CUENTA LOS RECURSOS EMPLEADOS.
“Edipo.-
Yo lo volveré a sacar a la luz desde el principio, ya que Febo, merecidamente,
y tú, de manera digna, pusisteis tal solicitud en favor del muerto; de manera
que veréis también en mí, con razón, a un aliado para vengar a esta tierra al
mismo tiempo que al dios. Pues no para defensa de lejanos amigos sino de mí
mismo alejaré yo en persona esta mancha. El que fuera el asesino de aquél tal
vez también de mí podría querer vengarse con violencia semejante. Así, pues,
auxiliando a aquél me ayudo a mí mismo. Vosotros, hijos, levantaos de las
gradas lo más pronto que podáis y recoged estos ramos de suplicantes. Que otro
congregue aquí al pueblo de Cadmo sabiendo que yo voy a disponerlo todo. Y con
la ayuda de la divinidad apareceré triunfante o fracasado.”
INTERPRETA EL SIGUIENTE
FRAGMENTO, BASÁNDOTE EN LA LECTURA Y RESPONDE: - ¿QUÉ CONLLEVA LA MALDICIÓN DE
EDIPO PARA EL ASESINO DE LAYO? TEN EN CUENTA QUE EL PÚBLICO CONOCÍA EL
DESENLACE DE LA OBRA CON LO QUE ESTA MALDICIÓN GANABA EN DRAMATISMO.
“Edipo.-
(…) Pues, aunque la acción que llevamos a cabo no hubiese sido promovida por un
dios, no sería natural que vosotros la dejarais sin expiación, sino que debíais
hacer averiguaciones por haber perecido un hombre excelente y, a la vez, rey.
Ahora, cuando yo soy el que me encuentro con el poder que antes tuvo aquél, en
posesión del lecho y de la mujer fecundada, igualmente, por los dos, y
hubiéramos tenido en común el nacimiento de hijos comunes, si su descendencia
no se hubiera malogrado -pero la adversidad se lanzó contra su cabeza-, por
todo esto yo, como si mi padre fuera, lo defenderé y llegaré a todos los medios
tratando de capturar al autor del asesinato para provecho del hijo de Lábdaco,
descendiente de Polidoro y de su antepasado Cadmo, y del antiguo Agenor”.
COMENTA EN UN
PÁRRAFO LA SIGUIENTE EXPRESIÓN:
“Tiresias.-
¡Ay, ay! ¡Qué terrible es tener clarividencia cuando no aprovecha al que la
tiene! Yo lo sabía bien, pero lo he olvidado, de lo contrario no hubiera venido
aquí”.
DE ACUERDO CON LOS PÁRRAFOS
ANTERIORES ¿Cómo se manifiesta en la tragedia la tensión entre lo humano y lo
divino? Ejemplifica.
¿Qué aplaca la ira creciente de Edipo?
¿Por qué Tiresias dice esto?
ANALIZA EL SIGUIENTE FRAGMENTO
Y EXPLICA SU SIGNIFICADO.
“Tiresias.-
Me voy, porque ya he dicho aquello para lo que vine, no porque tema tu rostro.
Nunca me podrás perder. Y te digo: ese hombre que, desde hace rato, buscas con
amenazas y con proclamas a causa del asesinato de Layo está aquí. Se dice que
es extranjero establecido aquí, pero después saldrá a la luz que es tebano por
su linaje y no se complacerá de tal suerte. Ciego, cuando antes tenía vista, y
pobre, en lugar de rico, se trasladará a tierra extraña tanteando el camino con
un bastón. Será manifiesto que él mismo es, a la vez, hermano y padre de sus
propios hijos, hijo y esposo de la mujer de la que nació y de la misma raza,
así como asesino de su padre. Entra y reflexiona sobre esto. Y si me coges en
mentira, di que yo ya no tengo razón en el arte adivinatorio”.
H) ¿Por qué Edipo señala lo
siguiente?
“Edipo. - ¡Tú, ése! ¿Cómo has venido aquí? (Le dice a
Tiresias) ¿Eres, acaso, persona de tanta osadía que has llegado a mi casa, a
pesar de que es evidente que tú eres el asesino de este hombre y un usurpador
manifiesto de mi soberanía?”
¿CUÁL ES LA REACCIÓN DE EDIPO
CUANDO CONOCE SU VERDADERA IDENTIDAD? EXPLICA, ANALIZA
“Edipo.-
Mi padre era Pólibo, corintio, y mi madre Mérope, doria. Era considerado yo
como el más importante de los ciudadanos de allí hasta que me sobrevino el
siguiente suceso, digno de admirar, pero, sin embargo, no proporcionado al
ardor que puse en ello. He aquí que en un banquete, un hombre saturado de
bebida, refiriéndose a mí, dice, en plena embriaguez, que yo era un falso hijo
de mi padre. Yo, disgustado, a duras penas me pude contener a lo largo del día,
pero, al siguiente, fui junto a mi padre y mi madre y les pregunté. Ellos
llevaron a mal la injuria de aquel que había dejado escapar estas palabras. Yo
me alegré con su reacción; no obstante, eso me atormentaba sin cesar, pues me
había calado hondo”.
REFLEXIONA Y DA TU OPINIÓN
RESPECTO A LAS CITAS A PROPÓSITO DEL AUTOR. “El hombre del poder será el hombre
de la ignorancia. Edipo nos muestra el caso de quien, por saber demasiado, nada
sabía. Edipo funcionará como un hombre de poder, ciego, que no sabía, y no
sabía porque podía demasiado”. Michael Foucault (1926-1984)
“Si el destino de Edipo nos
conmueve es porque habría podido ser el nuestro y porque el Oráculo ha
suspendido igual maldición sobre nuestras cabezas antes de que naciéramos”.
Sigmund Freud (1856-1939)
QUÉ QUIERE DECIR TIRESIAS
CUANDO EXPRESA “Me voy, porque ya he dicho aquello para lo que vine, no porque
tema tu rostro. Nunca me podrás perder. Y te digo: ese hombre que, desde hace
rato, buscas con amenazas y con proclamas a causa del asesinato de Layo está
aquí. Se dice que es extranjero establecido aquí, pero después saldrá a la luz
que es tebano por su linaje y no se complacerá de tal suerte. Ciego, cuando
antes tenía vista, y pobre, en lugar de rico, se trasladará a tierra extraña
tanteando el camino con un bastón. Será manifiesto que él mismo es, a la vez,
hermano y padre de sus propios hijos, hijo y esposo de la mujer de la que nació
y de la misma raza, así como asesino de su padre. Entra y reflexiona sobre
esto. Y si me coges en mentira, di que yo ya no tengo razón en el arte
adivinatorio.”
¿CREES EN EL DESTINO?
¿QUÉ TIENE QUE VER EL DESTINO
EN LA HISTORIA DE EDIPO REY?
¿Crees que es justo su castigo?
¿Qué culpa tiene Edipo en todo
esto?
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